viernes, 26 de diciembre de 2014

desde el tren. 26 de diciembre. Extasiados en la dulce mirada del Niño.




Buen día nos de Dios.

Parece que cuando pasa un día como el de ayer todo se relaja un poco porque son muchas las vivencias, los recuerdos, los pensamientos experimentados y compartidos en soledad, en Familia y también con Jesús nuestro Bendito Recién Nacido.

Hoy para este material mundo que nos invita un día si y otro también al consumismo es el inicio de seguir en la carrera para comprar, adquirir, lo que nos podamos permitir y sobre todo lo que no. ¡Para eso están las financieras que parece que nos "regalan" el dinero aunque después nos lo cobren a precio de kilos de oro.

La Navidad no terminó ayer sino que empezó.

El Papa Francisco en una frase cautivó nuestro corazón y nos hizo mirar al Niño Jesús como lo que ¡UN NIÑO! Tenemos dejar acariciarnos por Jesús. ¡Es verdad, por nuestro bien debemos hacerlo!

Frente a la campaña de hacer desaparecer el verdadero sentido de la Navidad que es el Nacimiento del que nos da sentido a todo debemos recalcar nuestra mirada en Aquel que nos sonríe desde el pesebre, acercándonos y hablarle, por medio de la oración espiritual o palabras salidas de nuestra alma a quien es el dueño de la misma, mirarlo y gloriarnos en su mirada, dejarnos acariciar por Dios.

Continuamente somos acariciados por Él y no nos damos ni siquiera cuenta, tenemos tantas cosas en la cabeza que poco a poco nos vamos olvidando de Dios aunque nuestro Celestial Padre nunca se olvida de nosotros y sale a nuestro encuentro, tal hijos pródigos, para darnos Amor.

Siendo y sintiéndonos depositario del Amor del que es absolutamente Amor podremos darnos y donarnos a los demás como una prolongación del regalo que nos hace a cada instante nuestro Señor.

¡Qué no nos equivoquen! ¡Qué estas fiestas no son para comprar, para gastar, para consumir sino para compartir! ¡Qué no nos engañen y sobre todo que no nos dejemos engañar!

Extasiado en la dulce mirada del Niño Jesús, recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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