lunes, 15 de diciembre de 2014

desde el tren. 15 de diciembre.




Buen día nos de Dios. 

Cuando el frío rompe en tu cara hace que broten las ideas. 

El calor adormece y el frío hace que reacciones. Todo es necesario en nuestras vidas y el frío también. 

Cuando notemos frialdad debemos actuar porque no hacerlo aletarga situaciones que con sólo un poco de interés se podría solucionar. 

Porque frío y frialdad hay muchas y algunas se han formado sin darte cuenta, por indolencia, malos entendidos, indiferencia o incluso dejación y también interesadamente para provocar el dolor del otro. 

Esos fríos no son buenos, no aclaran la mente sino que la adormecen y embotan.

Todos las hemos padecidos y también provocado y por eso cuando las sintamos tenemos la obligación moral de conciencia en intentar solucionar esa enquistada situación que hace más daño del que podemos incluso presuponer. 

Cuando esa frialdad es provocadas por otros debemos aclarar la situación por el bien de todos y cuando la hemos provocado nosotros estamos en la obligación de restituir esa anómala situación de la única manera posible: Pedir perdón a Dios y a la persona dolida aunque para eso debemos abajarnos de nuestros respectivos pilares humillar nuestro corazón para que la mansedumbre habite y se haga presente para dar ese necesario paso. 

En esta Navidad además de felicidad os deseo que Dios nos dote de mansedumbre y humildad porque si el Niño Jesús que es Hijo de Dios lo es también nosotros debemos hacer lo posible para conseguirlo. 

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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