sábado, 17 de octubre de 2015

desde el tren. 17 de octubre. La alegría de vivir.



Buenos días Villaluenga.
Buen día nos de Dios.
¡Qué alegría es abrir la ventana y ver el cielo azul con unas suaves nubes que parecen delicadas pinceladas en el mejor y más majestuoso lienzo que pueda existir!
¡Qué alegría da el despertar a un nuevo día y verlo, sentirlo, gozarlo como el mayor regalo que nos da Dios!
¡Qué alegría es llegar a sentir la necesidad de ser un válido instrumento en las Manos de Señor para que con nuestra vida se haga siempre su bendita Voluntad!
¡Qué alegría es ser un peregrino eterno aquí en la tierra también en el cielo!
¡Qué alegría sentirse de Dios!
Y si el Señor nos da motivos diario para ser hombres y mujeres alegres, que no olvidemos en la condición del cristiano, nosotros mismos hacemos todo lo que sea posible para entristecernos, amargarnos, envilecernos.
Si Dios es Alegría porque es simple y llanamente Amor, ¿Por qué nosotros siempre creemos cogerle las vueltas y nos ponemos a criticar a nuestro vecino, ponemos zancadillas para los que caminen se caigan, inventamos calumnias para que el otro no vuelva a levantar cabeza porque casi todos se la vuelven? ¿Por qué somos como somos?
Muy sencillo: ¡Somos débiles!
Y esta debilidad nos hace caer en las tentaciones que el maligno y sus astutos secuaces se encargan de colocarnos delante de nuestra propia mirada, introduciendo sus pérfidas intenciones en nuestro propio ser hasta conseguir que no vivamos felices sino amargados y llenos de rencor.
Igual que el que está lleno de Alegría y Amor de Dios quiere compartirlo con todo el mundo, el que odia, está resquebrajado, emponzoñado por el mismo diablo, también quiere "compartir" su amargura con los demás ofreciendo lo único que tiene: ¡Dolor!
Pero lo mejor de todo es que Dios está ahí, sale a nuestro encuentro, nos salva, nos reconduce como el Buen Pastor a su ganado y nos hace recobrar esa inmensa Alegría en el Amor.
Y entonces si podremos decir:
¡Qué Alegría de vivir por y para el Señor!
Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.
Quiero dedicar esta reflexión y compartir mi Alegría en el Amor de Dios con dos queridos y buenos hermanos a los que quiero de verdad como sonPaco Vela Vidal Antonio Castro Márquez en su día. ¡¡Muchas felicidades!! ¡¡Sed muy felices!! ¡¡Y que la Alegría del Señor os acompañe siempre.

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