viernes, 23 de octubre de 2015

23 de octubre. ¿En realidad somos buenos samaritanos?




Buen día nos de Dios.

¿No os ha ocurrido que cuando transitamos por una carretera te entran ganas de tomar algo porque, por lo que sea, te ha dado un bajón?

Hetepheres bien puede hablar de ello pues de vez en cuando se me baja la tensión en pleno trayecto y tiene que parar más pronto que tarde en cualquier bar de carretera para que tome algo y me de el aire hasta que me repongo.

Haciendo una similitud con esta reflexión pensemos que todos somos peregrinos, todos caminamos por senderos diferentes con un único camino, algunos serán muy transitados, otros solitarios, peligrosos, tranquilos, espectaculares, aburridos. Pero todos caminamos hacia un fin, una meta a la que llegar.

¿Quién no viendo a uno de esos peregrinos que necesita agua o algo de comida, abrigo o un techo donde reponer fuerzas se puede negar a no dárselo?

Esto que Jesús nos recuerda a diario y que nosotros lo aceptamos a "corazón abierto" después pasa lo que pasa y desconfiamos, y no queremos perder nuestra comodidad por atender al otro, y pensamos que si le damos un trozo de pan a ese después nos falta, y pensamos...

¡Y no hay que pensar tanto sino hacer más!

¡Ahí radica la condición de cristiano, de discípulo de Cristo, que nos quiere a todos los que Él considera hermanos buenos y verdaderos samaritanos de los que sufren, lo pasan mal, los que necesitan del pan, cobijo y agua no solo de alimentos sino de escucha, compañía, cariño y amor!

Eso que hoy os planteo está muy bien con el amigo, con eses conocido pues hasta para ser samaritanos de los demás tenemos que conocer al que tenemos delante.

¿Y no podemos ser samaritanos del mendigo que duerme en la plaza de enfrente, del que pide en el portal, del que ha perdido todo menos su dignidad, del que sufre con dolores de angustia por haber hecho algo en su vida que ha nosotros nos desquicia e incluso nos repugna y que pidiendo perdón al Señor nosotros somos incapaces de dárselo?

¿Pero quienes nos hemos creídos que somos? ¿Más que Dios? Permitidme que os diga que a veces, más de lo que nosotros creemos, actuamos de esta manera.

Ser buen samaritano es atender a nuestro hermano sea de la forma que sea y ser seguidor de Cristo es dejarse impregnar por el Amor más absoluto y radical que existe porque la radicalidad en el aspecto de convivencia, de lo político e incluso lo social no es bueno pero la RADICALIDAD DEL AMOR no solo es Buena, sino necesaria, imprescindible...

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

¡Seamos buenos samaritanos en nombre del Señor!

Quiero dedicar esta reflexión de forma muy concreta a mi querido hermano Leo López en su día. ¡Muchas felicidades peregrino, buen samaritano, mejor amigo y verdadero hermano!

Quiero también felicitar a mis queridos Inmaculada Nuñez Sanchez José Juan Jiménez Güeto en su día. ¡¡Muchas felicidades!!

Hoy especialmente está en mi recuerdo y oración mi querido hermano Jose M. Espigado Espejo

No hay comentarios:

Publicar un comentario