domingo, 8 de marzo de 2015

desde el tren. 8 de marzo. En el camino de mi vida.




Buen día nos de Dios.


A cada paso que damos vamos abriendo camino sin saber ciertamente que nos vamos a encontrar a la vuelta de la esquina y eso es lo que hace apasionante nuestra particular travesía por la vida.


Caminar bien pertrechados con paso seguro y confiando en la mejor brújula que podamos tener es llegar a casa sin perderte.

Puede ser largo, corto, duro, tranquilo, rocoso, suave o todo a la vez, puede ser triste, alegre, esperanzado, lleno de luz, en penumbra o se pueden ir intercambiando todas esas situaciones también en el trayecto.

Puede haber un sol radiante o una pertinaz lluvia, un molesto viento que no nos deje ni caminar o una placidez que nos invite a la reflexión aunque en todas las situaciones que podamos experimentar en el camino debemos tener fe de poder conseguir llegar a nuestro hogar.

Algún día irás cansado y te costará dar el paso y otro estarás pletórico y podrás recorrer esos metros que el día anterior te faltaron, unos días la ilusión será tu mejor bandera y otros la fuerza de voluntad.

¿Qué nos encontraremos en el camino? ¡Sólo Dios lo sabe! 

Y a Él debemos encomendarnos porque es nuestra única brújula, el mejor cayado, el gran compañero que lleva nuestra mochila cuando estamos tan cansados y agobiados que nos cuesta una enormidad dar el siguiente paso.

Dios es nuestro hogar y a Él nos debemos encaminar por nuestro particular camino manteniendo abundantes conversaciones por medio de la oración, de la meditación, por medio de reflexiones como estas que ayudan a levantarnos para seguir con nuestro caminar.

Para caminar seguros y fuertes tenemos que alimentarnos por medio de la Eucaristía que te aporta esa energía tan fuerte que hace que tu paso deje huella porque es necesario que todos y cada uno de nosotros dejemos huello a cada paso que demos por nuestro particular camino o cuando nos encontremos en el mismo con otros hermanos nuestros peregrinos. Dejar huellas de amor, de bondad, de servicio a los demás, de saber que estás ahí, de desprendimiento, de ayuda perenne, de...

Vuelvo a iniciar mi camino, necesito seguir caminando por los parajes que el Señor haya dispuesto para mí y lo haré siempre con ilusión, esperanza y fe porque es lo que me sostiene y me hace ser feliz incluso ante la adversidad.

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

¡¡Feliz domingo!! ¡¡Feliz Día del Señor!! ¡¡Buen Camino hermano!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario