sábado, 21 de marzo de 2015

desde el tren. 21 de marzo. ¡Necesitamos ser queridos!




Buen día nos de Dios.

Noche tranquila de profundo sueño donde la reflexión queda para el día como esta nuestra de cada mañana.

Hoy mi bendito pueblo de Villaluenga del Rosario ha amanecido como ayer oscureció: ¡Gris! Aunque no llueve con la intensidad de la tarde-noche de ayer viernes el cielo aparece mojado como las casas, calles, senderos y montañas. El "Caíllo" parece un inmenso paraguas que quiere protegernos también de la lluvia...

Hoy Canijo, nuestro gatito payoyo, ha venido con una herida en la pata y eso le hace estar más cariñoso de lo habitual, más necesitado de protección, del calor humano que para él es el del hogar.

¡Necesitamos tanto ser queridos!

Cuando veo a nuestro gatito en la falda de Hetepheres veo la imagen de todos nosotros deseando ser abrazados, queridos, cuidados, cuando no estamos bien, que es casi siempre, cuando el cansancio y las situaciones de la vida nos ha ido desvencijando.

Y no solamente cuando estamos mal necesitamos de Amor sino en todos los momentos de la vida.

Todos necesitamos de esa palabra amable, ese abrazo lleno de calor, esa mano que nos ayuda a levantarnos, ese mensaje que nos insufla optimismo y esperanza, ese detalle que nos recuerda que lo que hacemos vale para algo, ese acompañamiento en las horas de dolor, esa oración callada y ofrecida por alguna de nuestras causas, esa mirada, ese beso, ese calor en el corazón...

Y siendo el Amor algo que no cuesta nada, que es gratuito y que hace felices a los que nos rodean, ¿Por qué somos tan cicateros y poco desprendidos al darlo?

Hoy el día está gris, húmedo, algo frío aunque todo esto pasará para que llegue ese día lleno de luz, lleno de colores con matices, donde la calidez inunda nuestro ser a cada paso pues solo es cuestión de tiempo.

No permitamos que nuestra vida y nuestros corazones sean como este día gris y nuboso sino cálido, alegre y llenos de sol y eso solo se puede conseguir al cien por cien cuando damos y recibimos Amor.

Cristo lo hace a cada instante, ¿Lo intentamos nosotros también?

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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