domingo, 30 de noviembre de 2014

desde el tren. 30 de noviembre. Primer Domingo de Adviento.



Buen día nos de Dios.

Último domingo de este mes de noviembre en el cual se pueden concentrar a modo de fecha de calendario nuestros pensamientos, recuerdos y sobre todo oraciones por nuestros familiares difuntos, por los difuntos olvidados, por las benditas almas del purgatorio aunque con esto no se puede decir que pasado este "enlutado" mes debamos olvidarnos de los que se marcharon al encuentro con el Padre.

Mañana cambio de mes y también de mentalidad donde lo negro se vuelve color, donde el llanto alegría, donde parece que se respira mejor porque poco a poco nos encaminamos a unas fiestas que puede no gustar a algunos, por que con el pasar de los años se van notando las ausencias y también porque falta fe.

Hoy domingo en todas nuestras Iglesias se encienden la primera de las cuatro velas que simbolizan la corona del Adviento. Tenemos cuatro semanas para preparar nuestros corazones y nuestro espíritu a la Venida de un Niño que siendo Niño es Dios.

Es la máxima expresión de la majestuosidad: Dios se hace Niño ante nuestros atónitos y a veces incrédulos ojos. El Todopoderoso se transforma en debilidad y fragilidad que es la que se nos presenta el recién nacido de Belén en su pesebre junto a Su Madre María y su terrenal Padre, José.

Dios inmenso, justo y poderosos es también inocencia y fragilidad. ¡Qué grande eres Señor!

Ante este hecho tan sencillo de ver aunque tan incomprensible para nuestras cortas entendederas debemos formar nuestro espíritu, preparar nuestras almas para acogerlo según viene y se nos presenta a todos.

No os podéis imaginar lo que me alegran las luces que se ponen en los pueblos y ciudades porque es una forma de anunciar lo que ha de Venir. Aunque últimamente estas no tienen para nada carácter religioso, el verlas no catequiza sino que por obra del maligno que habita en demasiadas conciencias del poder, las bombillas conforman dibujos artisticamente preciosos aunque con un sentido laico y laicista que bien podría utilizarse para cualquier fiesta o fecha señalada. Dicen que es por economía: ¡Mentira! Es por el alejamiento de todo lo que pueda "oler" a Dios. Si nos avergonzamos de nuestras propias creencias, también lo hacemos de nuestras propias raíces por más que digan algunos...

Es verdad que la Navidad tiene sus momentos de tristeza cuando recordamos a los que ya partieron, al ser fechas eminentemente familiares, pero a los que tenemos fe no podemos decir que no nos gusta, que ojalá pase, que no existe esa fecha en nuestro particular calendario porque con ello mostramos nuestra fragilidad pues deberíamos saber que nuestro seres queridos que hoy no están con nosotros son esos nuevos pastorcillos de ese Portal de Belén eterno que cada 25 de diciembre se monta en el Cielo.

¡Feliz domingo día del Señor mis queridos hermanos!

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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