lunes, 10 de noviembre de 2014

desde el tren. 10 de octubre. ¡Quién tiene un buen amigo tiene un tesoro!



Buen día nos de Dios.

Dice el refranero, que son mensajes certeros que duran para siempre, que quien tiene un amigo, tiene un tesoro.

¡Y es verdad!

Esta sensación la noto todos los días como los sentimientos y cariño correspondido va impregnando cada poro de mi piel. 

Tenemos la obligación de cuidar y defender la verdadera amistad, esa que dura toda la vida pues Dios la ha puesto para que crezcamos y nos vayamos forjando como personas.

Con el pasar de los años el buen amigo se convierte en un hermano mientras el que está a tu lado por interés se suele diluir como si de un azucarillo se tratase.

Ser amigo es un compromiso invisible que tiene más valor que un contrato. Estrechar la mano, dar un abrazo, hacer que sienta tu calor, tu comprensión, tu cercanía es lo más natural en un mundo cada vez más deshumanizado, con menos compromisos, alejado de las verdaderas querencias y abstraído en las materiales consecuciones.

¡El verdadero amigo siempre está!

Tomemos ejemplo del mejor Amigo que existe, del que nunca nos falla, del que tenemos siempre a nuestro lado aunque esté a kilómetros de distancia, a ese que sabe y valora lo que es la verdadera Amistad. Tomemos ejemplo de Jesús, nuestro mejor aliado y valedor, para ejercer lo que es la verdadera, sincera e íntima amistad.

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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