viernes, 28 de noviembre de 2014

desde el tren. La lluvia es... ¡¡Dios!!





Buen día nos de Dios.


Siempre la lluvia me ha hecho pensar, reflexionar tranquila y sosegadamente. Perder la mirada en las infinitas gotas que caen del cielo me tranquiliza.



Gotas de agua que caen del cielo como la Gracia del Señor que es vida, refresca el ambiente y hace que el terruño de nuestro corazón se vuelva dócil y preparado para la siembra. 

La lluvia sea fina o pertinaz es constante y forma un todo como la Palabra y Evangelio Cristo en nuestras vidas porque al aplicarlo y asumirlo en su integridad remojará nuestras sequedades que son a la vez nuestros desasosiegos.

La lluvia es como la oración: ¡Necesaria! 

Rezar siempre digo que es tiempo ganado para nuestras vidas: Para la terrenal y sobre toda la eterna. Rezar es hablar de tu a Tu con nuestro Padre Celestial y vaciar nuestro corazón en el tesoro que es el Suyo. 

La lluvia, su sonido, es como cerrar los ojos y admirar el infinito que tenemos tan cerca y somos incapaces de ver, es tranquilizar nuestra alma meditando y sabiendote envuelto por el Amor desnudo y desgarrador de Dios que nos cuida y mima como la más preciada de sus criaturas. 

Llover es ver en cada gota de agua que cae del Cielo al Señor y Su Majestuosa Obra que todos, todos los días hace con cada unos de nosotros. 

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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