viernes, 7 de agosto de 2015

desde el tren. 6 de agosto. A mi Cristo desfigurado.




Buen día nos de Dios. 

Hoy en la Palabra observamos a Cristo Transfigurado que es lo mismo que decir Triunfante con el que es fácil estar pues todo es alegría. 

Pero yo para llegar a esa imagen antes debo hacer mía y amarla con todas mis fuerzas a Jesús desfigurado. 

Porque a las maduras a todos nos gusta estar pero cuando viene el dolor, la tristeza y la propia persecución por Él, entonces buen hermano la cosa cambia. 

Quiero amar y amo a Cristo desfigurado por el dolor, por la injusticia, por la humillación, por la infamia, por las mentiras que cuentan de Él con el único fin de crearse a Jesús a nuestra imagen y semejanza haciéndole partícipe de nuestras veleidades y obviando de nuestras vidas lo que no interese de la Suya. 

¡Qué cómodos y egoístas somos Señor! Y aún así nos sigues perdonando. 

Quiero querer y quiero a Jesús desfigurado a causa de la mansedumbre, de la humildad, de la humillación porque de que nos sirve ser encumbrados a los ojos del mundo si no somos verdaderamente enaltecido a los ojos del Señor. 

Quiero amar y amo el Soberano Poder de Cristo desfigurado que da su vida por todos nosotros pecadores, por los pobres de cuerpo y alma, por los necesitados de todo y sobre todo Amor. 

Sí, yo prefiero ver el rostro de Cristo roto y desfigurado y mirando sus ojos llenos de Perdón y Amor admiro en toda su grandeza la victoria de Jesús Resucitado, Triunfal, Transfigurado. 

Y con Él me quedo para toda eternidad. 
¿Eres capaz de Amar hasta dar tu propia vida por Cristo desfigurado? 

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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