jueves, 5 de noviembre de 2015

5 de noviembre.



Buen día nos de Dios.
El que se entrega por los demás podrá ser un incomprendido aunque al final es querido a fuerza de tanto Amor ofrecido.
Y el Amor, con mayúsculas, es el de Dios que nos ilumina y nos hace testigos de la Verdad en el mundo.
Hay tantos necesitados de alma y cuerpo que necesitan impregnarse de abrasivo Amor de Dios que cuantos lo prueban nunca más se separan de Él.
Servir a nuestro Padre Celestial que se preocupa de todos sus hijos y que se alegra de encontrar al que está descarriado que es capaz de hacer una fiesta en el cielo porque sabe el valor de un alma recuperada que vuelve a Casa tras vagar por las tinieblas e incertidumbres.
Servir a Jesús es poner su rostro en todos nuestros hermanos que lo están pasando mal, los que nos hacen algún daño e incluso a los que reniegan de Él porque son presas del maligno.
Servir es entregarse a Dios por medio de obras y mucha oración.
Servir es olvidarte de ti, de tus apetencias y buscar la belleza del Señor hasta lo que nos echa para atrás porque, no lo olvidemos, Dios se alegra de todos los hijos que se habían perdido y han sido hallados, habían muerto y han resucitado.
Hoy me encomiendo y os encomiendo a Santa Ángela de la Cruz, Madre Angelita, que fue fiel servidora del Amor de Dios con todos y preferentemente con los que no tenían y tienen nada.
Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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