viernes, 12 de febrero de 2016

12 de febrero. ¿Nos confesamos?



Buen día nos de Dios.
No crees que es un buen día para confesar nuestros pecados y recibir el perdón misericordioso del Señor.
Muchas veces pienso que el Maligno está actuando cuando observo los confesionarios vacíos con el sacerdote esperando, y orando, que venga un alma necesitada del perdón de Dios.
En demasiadas ocasiones escuchamos eso de que "no necesito a un cura, yo me confieso directamente con Dios". Y con esta actitud quien perdona, Dios o nosotros a nosotros mismos?
Le echamos la culpa a la Iglesia, a los sacerdotes, a todos los que no se atengan a lo que pensamos, decimos y hacemos.
La moral y lo moral está demasiado devaluado.
Pienso que en verdad tememos es hacer un profundo examen de conciencia, de esos que nos haga doler hasta el alma y ponernos frente a frente ante el Señor e implorar su perdón porque nos avergüenza tanto que preferimos huir poniendo mil excusas.
" Si yo no mato ni hago daño queriendo, para que me voy a confesar?", Si no tengo pecados!!
No tenemos pecado? No hacemos daño? 
Para matar no hay que coger un puñal o una pistola pues una sola palabra malintencionada puede asesinar el prestigio y la dignidad de nuestro prójimo.

Los pecados son como esa mochila que llevamos a la espalda y que no nos deja avanzar. Hace falta detener el paso y aligerar ese contenido que nos subyuga. Confesarnos y recibir el Sacramento del Perdón hace que limpios y libres de cargas podamos seguir nuestro sendero.
Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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