miércoles, 1 de julio de 2015

desde el tren. 1 de julio. A Vicente Ortells.




Buen día nos de Dios.

Sinceramente creo que es bueno ir cerrando etapas porque mientras estás metido en mil batallas te llegas abstraer de todo perdiéndote la oportunidad de vivir una nueva vida llena de sorpresas, de alegrías, de nuevas enseñanzas.

La vida es aprender y mientras más lo hagas podrás decir que más has vivido.

Cuando se cierra una etapa es bueno el abandonar el plano donde te has movido durante un tiempo determinado, el justo para que se olviden lo que fuiste, lo que hiciste para dar valor a quien realmente eres.

La vida hay que saber vivirla y también cuando apartarse para volver en tu plena integridad. 

Hoy cierra una brillante etapa profesional un querido amigo que ha dejado más que su propia vida en el desempeño de sus obligaciones que en su caso no lo eran tanto pues la obligación cuando se transforma en devoción, en vocación, cambia el sentido para hacerlo más sincero, más puro, más entregado si cabe.

Hoy dentro de poco más de una hora entrega el testigo de su cargo como Sub-Delegado de Defensa en Cádiz, el Capitán Navío Vicente Pablo Ortells para pasar a una vida, a un día a día más sosegado aunque no menos feliz porque él es un hombre entregado, servicial que sabrá estar en su sitio llenando el lugar donde se encuentre. Eso les pasa a los buenos y eternos caballeros: ¡Qué siempre están!

Hoy mi reflexión en día tan esencial e importante a los que lo queremos así como a su mejor compañera de viaje como es nuestra querida Lucia Gutierrez está dedicada a ellos por ser quienes son y sobre todo por demostrarnos a todos el sabor del saber estar y de llevar a la práctica la fe y el amor a España.

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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