martes, 27 de enero de 2015

desde el tren. 27 de enero. Dedicado a mi hermano Rafael Sánchez Saus y su querida Familia ante el fallecimiento de su madre.




Buen día nos de Dios. 

Hoy un querido y buen amigo ha sufrido el fallecimiento de su madre y no por esperado el corazón sufre menos. 

La muerte para los que creemos en Dios no es el fin sino el principio, la puerta de entrada, a la vida eterna, a conseguir la felicidad y la plenitud junto al Redentor. 

Pobre de los que piensan que con la muerte se acaba todo pues la vida se vuelve demasiado gris, donde todo es relativo y se debe exprimir al máximo caiga quien caiga. 

Cristo venció por nosotros a la muerte y la llenó de sentido y significado, Jesús prefirió morir Él para salvarnos a todos y cada uno de nosotros. 

Pero que tengamos fe, que sepamos a ciencia cierta que la muerte es el principio de la Vida, no quiere decir que nuestros corazones sufran un brutal desgarro pues si no lo sentimos no somos humanos y sensibles a las emociones. 

La muerte de un ser querido es devastador aunque Dios te ayuda y te consuela porque nutre tu alma de la Esperanza de la fe y sabemos que con nuestras oraciones y ofrecimientos el Señor tendrá a nuestro ser querido a su vera en Reino de los Cielos. 

Muchas veces medito delante de Jesús Sacramentado que el momento más crucial y más íntimo en la vida es justamente el momento de morir porque te encuentras desnudo con el Señor frente a frente y sólo una mochila cargada con obras de Amor será el salvoconducto necesario para que se nos abran las Puertas de la Gloria. 

Mi sentimiento de profundo pesar a mi querido y buen hermano Rafael Sánchez Saus y Familia así cómo mi oración elevada al cielo por su querida Madre que hoy ha abandonado este Valle de Lágrimas para encontrarse nada más y nada menos que con Dios. 

Recibe, mi querido hermano, un fuerte abrazo y que Dios nos siga bendiciendo.

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